¿Por qué bebés y embarazadas no deben comer atún?

Sus altas dosis de mercurio pueden provocar alteraciones en el desarrollo neuronal
Autor/es: Redacción
Actualizado el 30/06/2011
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No es la primera vez que hablamos de los peligros del mercurio para la salud de los recién nacidos. Los grandes depredadores marinos, entre los que se encuentran el atún rojo, el pez espada y el tiburón, acumulan mercurio en su forma orgánica (metil-mercurio), que llega a los mares debido a la contaminación medioambiental.

Consumir estas especies puede ser muy perjudicial para el feto y los bebés ya que, según informa la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), puede “provocar alteraciones en el desarrollo neuronal del feto y en niños de corta edad”.

La AESAN recomienda no comer atún durante el embarazo.

Por todo ello, y después de analizar los datos de un reciente informe llevado a cabo por su Comité Científico, la AESAN ha decicido modificar sus recomendaciones respecto a la ingesta de pescados ricos en mercurio. Hasta el momento no desaconsejaba su consumo, sino que lo limitaba a como máximo una ración a la semana en embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y niños de hasta dos años y medio.

Ahora, en cambio, aconseja a las mujeres en edad fértil, las embarazadas o las que estén dando el pecho evitar el consumo de atún rojo, pez espada, tiburón y lucio. Los niños de menos de tres años tampoco deben tomarlos, y entre los tres y los 12 años su consumo se debe limitar a 50 gramos a la semana o 100 gramos (un filete) cada dos semanas. Estas nuevas recomendaciones están en la línea de las realizadas por la Food and Drug Administration estadounidense.

Pese a estos nuevos consejos la AESAN subraya la importancia de comer pescado dentro de una alimentación saludable, debido a la buena calidad de sus proteínas y su grasa. En esta última abundan los beneficiosos ácidos grasos omega 3, como el esencial docosahexaenoico (DHA), muy importante a nivel neurológico.

No hay que olvidar, tampoco, que no todos los pescados son ricos en mercurio y que, por tanto, “el papel del pescado en el crecimiento del feto depende de la cantidad y tipo de pescado que se consume”, tal y como concluye una investigación española publicada en The American Journal of Clinical Nutrition.
 
Los purés de espinacas tampoco son recomendables
Otra reciente novedad de la agencia de seguridad alimentaria se centra en el consumo de acelgas y espinacas, dos verduras ricas en nitratos. Este compuesto forma parte de la tierra de forma natural, aunque el uso intensivo de abonos puede aumentar su concentración. Una vez pasan a nuestro organismo los nitratos se convierten en nitritos que, en altas dosis, pueden provocar en bebés y niños pequeños un trastorno conocido como “síndrome del bebé azul”, debido a una falta de oxígeno en sangre.

Para evitar este riesgo potencial, la AESAN recomienda:
  • No incluir espinacas ni acelgas en los purés de los bebés de menos de un año. En el caso de que se añadan, no deben representar más del 20% del contenido total del puré.
  • Los niños de entre uno y tres años no deben tomar más de una ración al día de espinacas o de acelgas.
  • También se desaconseja su consumo en caso de pequeños con infecciones bacterianas gastrointestinales, ya que los nitratos pueden irritar el estómago.
  • Una vez cocinadas las verduras (ya sean enteras o en puré) deben conservarse en el frigorífico, no a temperatura ambiente (que favorece una mayor concentración de nitritos). Si no se consumen en el mismo día lo mejor es congelarlas.

Las espinacas contienen abundantes nitratos.

Además de la conservación en el frigorífico, una mayor exposición a la luz del sol ayuda a reducir la concentración de nitratos en las plantas. Por eso los cultivos de invierno presentan concentraciones de nitratos superiores a los de verano, reconoce la AESAN.

Al igual que ha hecho con el pescado, este organismo recuerda las virtudes de comer vegetales. “Cuando se comparan los riesgos/beneficios de la exposición de nitratos por el consumo de hortalizas, prevalecen los efectos beneficiosos”, remarca.
 
Ojo con las cabezas del marisco
Por último, y esta vez extendiendo la recomendación a toda la población, la AESAN aconseja limitar el consumo de cabezas de marisco (gambas, langostinos, cigalas...) y del abdomen de crustáceos como el cangrejo, el centollo o el buey de mar. La elevada concentración de cadmio que presentan estas partes del marisco puede ser tóxica para el riñón, y llegando a provocar “un fallo renal y, a largo plazo, cáncer”, asegura la AESAN.

La presencia de cadmio en la parte blanca del marisco, en cambio, se considera baja, por lo que no se desaconseja su consumo.


Fuente: Recomendaciones de consumo de pescado, hortalizas y crustáceos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Comentarios

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Cernunnas 05/07/2011

Qué gusto ser vegetariana :)

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myriam 05/07/2011

Es novedoso para mi estas recomendacioens, las cuales tendré en cuenta

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NESTOR 05/07/2011

IMPORTANTE CONOCER SI EN TODAS LAS LATITUDES EL CONSUMO DE ESOS ALIMENTOS REFERIDOS TIENEN LA MISMA CONCENTRACIÓN DE TOXICOS EN SUS MARES... POR EJEMPLO VIVIENDO EN VENEZUELA (MAR CARIBE) NO CONOCEMOS DE ESTUDIOS RESPONSABLES AL RESPECTO...(ALGUNA OPINIÖN)

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