El sedentarismo, responsable de la obesidad en España

Aunque nuestra dieta es más baja en calorías que hace 20 años, seguimos sumando kilos
Autor/es: Redacción
Actualizado el 12/03/2012
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En España consumimos, de media, 250 calorías menos al día que hace 20 años, pero el índice de obesidad ha aumentado entre un 17 y un 21%. ¿Cómo pueden explicarse estos datos que, en un primer momento, parecen contradictorios? El aumento del sedentarismo durante las últimas décadas parece ser el factor que inclina la balanza hacia la ganancia de peso, según los resultados del estudio "Dieta y Riesgo de Enfermedades Cardiovasculares en España" (DRECE).

“Los jóvenes dedican cada vez menos tiempo a la actividad física y más a ver la televisión o a permanecer delante del ordenador”, ha denunciado el doctor Miguel Ángel Rubio, del Hospital Clínico San Carlos (Madrid) en la presentación del estudio.

Otro de los factores que puede incidir en las cifras actuales de obesidad es el tipo de alimentos de donde obtenemos las calorías. “Hay familias en el paro o con escasos recursos que, lógicamente, están basando su dieta en productos baratos y básicos. El problema es que en muchos casos se trata de pizzas, bollos o alimentos precocinados de poco precio pero escasa calidad, lo que puede repercutir en un incremento de la obesidad, la diabetes y, en consecuencia, del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares”, continúa el doctor Rubio.

La televisión y el ordenador no deben ser tus principales opciones de ocio.

Afortunadamente no todas las conclusiones del informe, que ha tenido en cuenta los datos de más de 2.000 personas durante 20 años, son negativas. Nuestra tasa de mortalidad cardiovascular, por ejemplo, es más baja que la de otros países europeos, y una de las claves de estas cifras positivas también está en la dieta. Tras analizar los resultados del estudio, sus autores han comprobado que nuestros índices de colesterol bueno (HDL), de efecto cardioprotector, son superiores a los de los países que nos rodean. Esto ocurre sobre todo en las mujeres, que parecen comer de forma algo más equilibrada que los hombres: en sus menús incluyen más frutas, verduras, pescado y lácteos desnatados. Los varones, en cambio, abusan algo más de las carnes rojas y el alcohol.
 
Hidratos de carbono, los grandes olvidados
El pan y los cereales siguen sin librarse de la falsa idea de que engordan mucho. Estos alimentos son la principal fuente de energía de nuestro organismo, pero de ellos obtenemos solo el 42% del total de calorías que necesitamos, cuando su aporte debería alcanzar el 50% según los autores del estudio. Nuestro consumo de legumbres también ha disminuido, y el de frutos secos ha aumentado ligeramente.

“Aunque aún consumimos menos hidratos de carbono de los que debiéramos, casi cumplimos las recomendaciones en los que se refiere a proteínas y tipos de grasa”, explica el doctor Agustín López de la Cámara, del Hospital 12 de Octubre (Madrid). En conclusión, y a grandes rasgos, parece que los españoles seguimos respetando los parámetros de la dieta mediterránea. Hay que tener cuidado, eso sí, con el aumento del consumo de productos poco saludables como los refrescos o la mantequilla.


Fuente:
Instituto DRECE de Estudios Biomédicos

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