Evolución y complicaciones
Las apendicitis agudas suelen clasificarse, de acuerdo con su fase evolutiva, en los siguientes tipos:
- Apendicitis catarral, asimilable a la forma no obstructiva, en la que la inflamación se limita a la mucosa y a la submucosa.
- Apendicitis flemonosa, casi siempre obstructiva, con pus en el interior del apéndice. El apéndice se encuentra erecto y turgente, a causa de la presión intraluminal provocada por el pus.
- Apendicitis gangrenosa, en la que aparecen en la pared apendicular placas de necrosis recubiertas de fibrina.
- Apendicitis perforada, un paso más y grave en la evolución, en la que una placa de necrosis se desprende dando lugar a una peritonitis, localizada o generalizada.
Si el examen del paciente se realiza en la fase más avanzada de la evolución de la apendicitis aguda, cuando el apéndice ya se ha perforado, con la consiguiente formación de una masa inflamatoria alrededor del apéndice perforado (peritonitis
localizada) esta masa se palpará en la fosa ilíaca derecha. La masa inflamatoria (plastrón apendicular) puede ocasionar, mediante adherencias provocadas por la fibrina liberada en el proceso inflamatorio, una obstrucción intestinal a nivel del intestino delgado.
Si la apendicitis aguda ha originado ya una perforación libre en la cavidad abdominal la consecuencia es una peritonitis generalizada.
En las personas mayores la apendicitis puede evolucionar sin síntomas evidentes.




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