Cuando tomar el sol se convierte en una adicción

Los tanoréxicos tienen una obsesión compulsiva por estar morenos. En el extremo opuesto, los tanofóbicos temen al sol de forma irracional
Autor/es: Anabé Manzano
Actualizado el 09/07/2010
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Ansiedad por mantener el bronceado, competencia entre amigos y familiares por ver quién está más moreno o verse blanco cuando la realidad es totalmente distinta son algunos de los síntomas de la tanorexia, un trastorno en que se tiene una imagen distorsionada de la propia imagen, como sucede también con la anorexia.
Morenos todo el año
La tanorexia se define como el deseo compulsivo e insano de estar moreno todo el año, una actitud que provoca el envejecimiento prematuro de la piel. Esta dependencia de los rayos funciona con patrones similares a los de otras adicciones, entre ellas la del tabaco. Cuando estas personas se ponen al sol sus cerebros liberan unas sustancias llamadas endorfinas o encefaquinas que les hacen sentirse bien. Al bajar los niveles de estas endorfinas, los tanoréxicos sienten la necesidad imperiosa de volver al sol.

La tanorexia aumenta por tres las posibilidades de sufrir cáncer de piel.

Esta irracionalidad de las sesiones de bronceado hace que se multipliquen por tres sus posibilidades de sufrir un cáncer de piel. Y la cuestión es que la adicción al moreno no se limita a las jornadas en la playa, sino que los aparatos de rayos UVA también pueden causarla.
 
Tanofobia: miedo a los rayos del sol
Las campañas de los dermatólogos promoviendo la protección frente al sol para prevenir el melanoma no tienen apenas efecto sobre los tanoréxicos, pero sí han provocado la aparición de otro grupo de personas que, a consecuencias de estos mensajes extremos, le tienen fobia al sol. Son los tanofóbicos y su voluntad férrea de mantenerse lejos de los rayos no importaría tanto si no fuera porque estos son necesarios para obtener la vitamina D: con la dieta no basta.

Por eso los dermatólogos se están viendo obligados a reconsiderar su actitud frente al sol, y más ante datos que indican que entre un 50 y un 70% de los adultos en Europa tienen deficiencias de esta vitamina. Sobre todo a partir de los 50 años, la pro-vitamina D no se convierte en verdadera vitamina D si no se toma el sol y ésta tiene un importante papel inmunológico, además de preventivo frente a los cánceres de colon, próstata o mama.

Precisamente es entre la gente mayor donde hay más casos de tanofobia, siendo los jóvenes los más afectados por la tanorexia. Por eso, los especialistas se plantean lanzar recomendaciones adaptadas a cada franja de edad. Habría que fomentar el equilibrio entre la dosis necesaria para conseguir la vitamina D, pero sin caer en el abuso que puede llevar al cáncer de piel y creen que ese punto medio podría encontrarse tomando 10 minutos de sol al día.

Y tú, ¿cuánto sol tomas?


Más información:
Cómo la luz solar daña tu piel | ¿Qué es el melanoma?


Comentarios

avatar-Gero
Gero 09/07/2010

Que fuerte! Yo con 10 minutos a pleno sol ya tengo bastante, no me entra en la cabeza estarse horas y horas

avatar-sol?
sol? 09/07/2010

en mí sí k han calado los mensajes alarmistas sobre el cáncer de piel...

avatar-Sarah
Sarah 12/07/2010

Pues yo me pongo crema, pero tampoco es que este todo el día empatifandome

avatar-Clara
Clara 13/07/2010

vivo en un sitio de playa y en la adolescencia me pasaba los días literalmente en la playa... ahora no sé si hice bien

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