¿El tacón ideal? Ni muy alto ni totalmente plano

Se recomienda una altura de, como máximo, 4,5 centímetros
Autor/es: Eva Mimbrero
Actualizado el 19/12/2011
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Los zapatos de tacón son muy bonitos, sí, y también estilizan la figura... ¿pero a qué coste? ¿Realmente merece la pena utilizarlos por una cuestión meramente estética? La doctora Casey Kerrigan, en un informe publicado en The Lancet, afirma sin titubeos que lo mejor es olvidarnos para siempre de los tacones de aguja. Un punto de vista que comparte la doctora Sonia Hidalgo, podóloga de la Clínica Podológica Universidad de Extremadura y autora de una investigación centrada, precisamente, en el estudio de la altura recomendada del tacón. “No se deberían usar nunca tacones que sobrepasen las alturas recomendadas y, en caso de hacerlo, debe ser durante el menor tiempo posible para minimizar sus efectos adversos”, nos cuenta la experta que, a continuación, despeja nuestras dudas respecto a la altura recomendada del tacón.

Sonia Hidalgo actualmente es responsable de la Unidad del Pie Diabético de la Clínica Podológica Universidad de Extremadura.

¿Cómo es el tacón ideal?
Según el estudio de nuestro equipo de investigación, la altura máxima recomendada se corresponde al zapato con 4,5 centímetros de tacón. Nuestros datos coinciden con los de la mayoría de expertos, que indican que el peso del cuerpo se reparte mejor llevando un tacón de entre 2 y 4 centímetros y que, en ningún caso, el zapato debe superar los 5 centímetros de tacón.
¿Qué puede ocurrirnos si usamos zapatos de tacón alto con frecuencia?
No respetar las alturas máximas recomendadas para el tacón provoca alteraciones a corto y largo plazo. Y sus efectos nocivos no solo se centran en el pie, también se extienden al tobillo, las rodillas, la cadera y la columna. Por ejemplo, en el pie, la sobrecarga que provoca en la parte delantera predispone a la aparición de juanetes, callos, durezas y a sufrir deformaciones en los dedos (dedos en garra o montados); en las piernas se produce una contracción de los gemelos debido a la elevación constante del talón; en las rodillas, al sobrecargarlas y aumentar la tensión, se incrementa el riesgo de artrosis; y en la columna aumenta la corvatura a nivel lumbar (lordosis) y dorsal (cifosis). Otra de las consecuencias es que la longitud del paso disminuye: con tacones de aguja de 10 centímetros, cada dos pasos se reduce la marcha en medio paso.
¿Y qué hay de los zapatos totalmente planos, también pueden dañarnos?
Los zapatos planos reparten peor las presiones entre la zona anterior y posterior del pie, lo que produce sobrecargas sobre todo a nivel del talón. Por eso en los adultos los zapatos de menos de 2 centímetros de tacón no se recomiendan. Aunque quizá los efectos más adversos se producen cuando nuestro pie pasa de un calzado con un elevado tacón al zapato plano.

El peso del cuerpo se reparte mejor con un tacón de entre 2 y 4 centímetros.

¿Qué puede ocurrir entonces?
Los gemelos, acortados debido al uso frecuente de tacones, se tendrán que alargar para que el pie llegue al suelo cuando andamos planos y, a su vez, el tendón de Aquiles tirará de los músculos de la planta del pie. Ambos mecanismos provocan dolor en las piernas y la planta del pie.
¿Qué opinas de la reciente moda de los zapatos de tacón para niñas? ¿Qué consecuencias pueden tener para su salud?
Son horribles, no tengo otras palabras para definirlos. El calzado de las niñas de hasta 12 años no debería superar nunca los 2 centímetros, ya que por encima de esta medida las va a predisponer a sufrir las lesiones de las que hemos estado hablando. No hay que olvidar que sus pies todavía se encuentran en crecimiento y que su estructura puede deformarse más fácilmente.
En conclusión... ¿cómo es un zapato saludable? ¿En qué debemos fijarnos además de en el tacón?
Es importante comprar el calzado al final del día, cuando los pies están más cansados e hinchados. Hay que probarse los dos zapatos, con las medias o calcetines que se vayan a utilizar. Y deben entrar sin esfuerzo, sin esperar a “domarlos”, aunque tampoco es recomendable que queden demasiado holgados ya que podrían producir rozaduras. También hay que comprobar que la puntera no sea más estrecha que el pie y que la suela sea flexible pero sin permitir el retorcimiento. A la hora de elegir unas botas es importante que no limiten los movimientos del tobillo (no deben ser rígidas en esta zona).

Una vez comprados, deben usarse poco a poco, y lo mejor es tener varios pares para ir alternándolos. Por último, un consejo: para que el calzado conserve su flexibilidad debe lustrarse regularmente.

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