Cómo actuar ante un golpe de calor

Te ofrecemos una práctica guía para reconocer y actuar adecuadamente frente a esta situación
Autor/es: Cristóbal Pera
Actualizado el 18/02/2010
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Los golpes de calor se producen cuando la temperatura corporal alcanza los 41º C o más en un periodo de 10 a 15 minutos, y como consecuencia de un fallo en el mecanismo de termorregulación que llega a impedir la sudoración. El organismo no puede disminuir su temperatura y se llega a una situación conocida como hipertermia, una urgencia vital que puede provocar lesiones cerebrales irreversibles o incluso la muerte. Es importante, por tanto, reconocer sus primeros síntomas para actuar con rapidez ante ellos, así como los principales grupos de riesgo y la mejor manera de evitar un golpe de calor.
 
Señales de alarma
  • Temperatura corporal por encima de los 39,5º C que puede alcanzar los 41º C.
  • Piel roja, caliente y seca, sin sudor (la anhidrosis o fallo de la sudoración es un signo tardío en el golpe de calor, por lo que en una primera fase, incluso a 41º C, la víctima todavía puede sudar profusamente).
  • Tener una alta temperatura oral y la piel seca y enrojecida son dos de los síntomas típicos.

    Pulso rápido y fuerte (taquicardia).
  • Respiración rápida (taquipnea).
  • Dolor de cabeza pulsátil.
  • Mareos y náuseas.
  • Desorientación, agitación, alucinaciones o confusión mental.
  • Coma.
     
Cómo actuar
  1. Poner a la persona afectada a la sombra.
  2. Refrescarla con lo que se tenga más a mano: un baño o una ducha de agua fría; regarla con una manguera de jardín; empaparla con una esponja o si la humedad es baja, envolver a la víctima en una sábana empapada en agua fría y abanicarla con fuerza.
  3. Controlar su temperatura corporal y continuar los esfuerzos para hacerla descender hasta que llegue a 38º C.
  4. Facilitarle asistencia médica tan pronto como sea posible. Si la ambulancia se retrasa, llamar al hospital para recibir consejo sobre qué hacer con el paciente.
  5. No darle alcohol.
  6. En ocasiones, los músculos pueden contraerse de manera incontrolada. Si eso sucede, es preciso evitar que se autolesione involuntariamente pero sin poner ningún objeto en su boca ni administrarle líquidos por vía oral.
  7. Si vomita, recostar al paciente sobre uno de sus lados para que el vómito no le impida respirar con normalidad.

¿Quién es más vulnerable y por qué?
  1. Bebés, niños y personas mayores porque tienen un sistema de termorregulación menos eficiente.
  2. Las personas que padecen una diarrea profusa (como la llamada "diarrea del turista") tienen más posibilidades de deshidratarse, el primer paso hacia un golpe de calor.
  3. Los que, habituados a vivir en países con un clima frío, viajan a países calurosos ya que pueden tener más dificultades para adaptar su sistema corporal de termorregulación.
  4. Las personas que están en países con una elevada humedad ambiental, porque la humedad reduce la eficiencia de la sudoración, lo que disminuye la pérdida de calor corporal.

  5. Diabéticos, personas obesas y con insuficiencia cardiaca crónica, porque estas enfermedades reducen la eficiencia de la termorregulación.
  6. Aquellos que beben alcohol en exceso: el alcohol provoca la deshidratación del cuerpo.

Cómo evitarlo
  1. Permanecer a la sombra el mayor tiempo posible.
  2. Beber mucha agua (Cómo mantenerse hidratado en verano).
  3. Evitar el alcohol.
  4. Tomárselo con tranquilidad en los días muy calurosos y evitar el exceso de ejercicio físico.

Comentarios

avatar-Roberto
Roberto 13/07/2010

gracias or los consejos, noscuidamos!

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