La soja no aporta beneficio alguno en los trastornos de la menopausia

La investigación clínica más exigente realizada hasta la fecha desmonta el mito de la soja en la menopausia
Autor/es: Cristóbal Pera
Actualizado el 24/08/2011
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Menopausia Soja
 
Entre los síntomas más frecuentes de la menopausia están los sofocos, las oleadas de calor y los sudores nocturnos. Cerca del 75% de las mujeres menopáusicas y alrededor del 90% de las pre-menopáusicas sufren estos síntomas. También se relacionan con la menopausia las cefaleas, las palpitaciones, el insomnio, la irritabilidad, la ansiedad, los cambios de carácter, la disminución de la libido o la pérdida de la memoria, hasta llegar, incluso, a la depresión. Estos síntomas se asocian con el declive de los niveles de estrógenos circulantes. La menopausia también coincide, durante los primeros años, con una disminución de la densidad de los huesos (osteoporosis), con el consiguiente incremento del riesgo de fracturas, sobre todo de la cadera, muñeca y columna.

Una buena forma de tomar soja es añadirla germinada a las ensaladas.

En este escenario clínico tan molesto para la mujer, no es de extrañar que los primeros resultados clínicos aparentemente beneficiosos de la soja, aunque obtenidos con metodologías no demasiado exigentes, tuvieran una amplia repercusión tanto farmacéutica como mediática.

Sin embargo, una investigación metodológicamente mucho más exigente que todas las anteriores (aleatorizada y evaluada a doble ciego) concluye ahora que la administración diaria de tabletas que contienen 200 mg de isoflavonas de la soja, durante dos años, no previene la osteoporosis ni alivia los síntomas de la menopausia. La investigación, realizada por miembros del departamento de Medicina de la Universidad de California, se ha publicado en agosto de 2011 en la revista Archives of Internal Medicine.

Precisamente, fue en esta misma revista, pero en el año 2005, donde se había publicado uno de los primeros estudios sobre las relaciones entre el consumo de soja en la dieta de mujeres menopáusicas y el riesgo de fracturas óseas, concluyéndose entonces que este riesgo parecía ser menor en las que añadían soja a su dieta.

En este sentido, y ante las dudas planteadas sobre los efectos beneficiosos para la salud de los productos derivados de la soja, la Agency for Healthcare Research and Quality de los EEUU ya había editado en agosto de 2005 una monografía titulada Effects of Soy on Health Outcomes, cuya conclusión era: “Los productos de la soja pueden reducir los síntomas de la menopausia en mujeres post-menopáusicas. Sin embargo, estas conclusiones son limitadas debido al pequeño número de estudios y a lo heterogéneo del material humano estudiado”. Con el nuevo estudio, pues, parece que la conclusión es ahora mucho más sólida.

Por último, y ante estas aparentes contradicciones entre estudios científicos, siempre es conveniente recordar las sabias palabras del profesor William Osler: “la medicina es una ciencia de la incertidumbre y un arte de la probabilidad".

Fuente: Archives of Internal Medicine

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