¿Por qué los niños se ponen enfermos con tanta frecuencia?

Las infecciones ayudan a que el sistema inmunitario infantil madure
Autor/es: Redacción
Actualizado el 12/03/2012
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Los niños que van a la guardería o a la escuela tienen una media de entre 8 y 10 infecciones respiratorias al año (o, lo que es lo mismo, casi una al mes). A ellas hay que añadir las diarreas frecuentes, algunas erupciones cutáneas... ¿Por qué ocurre esto? “El sistema inmunológico de los niños es algo inmaduro: necesitan aprender a utilizarlo, y esto se consigue a través de las infecciones”, explica el doctor Jordi Pou, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Sant Joan de Déu. “Este proceso se da sobre todo durante los primeros seis años de vida”, añade.

Además, no hay que olvidar que tanto la guardería como la escuela son “como una pequeña selva en la que se junta una gran cantidad de gérmenes”, apunta el experto. Esta mayor exposición a microorganismos provoca que los pequeños que van a la guardería se pongan enfermos, de media, dos veces más que los que no acuden a este tipo de centros (excepto si tienen hermanos), y que en el primer año de colegio tengan tres veces más trastornos que durante los cursos siguientes.

La fiebre es un mecanismo del cuerpo para potenciar el trabajo de las defensas.

La concentración de gérmenes no es el único motivo que predispone al niño a padecer infecciones. “Hay razones anatómicas”, comenta el doctor Pou. La cara de los niños es más pequeña que la de los adultos, y también lo son los conductos encargados de eliminar la mucosidad y los gérmenes. “En un adulto estos conductos son anchos y rectos, mientras que en los pequeños son estrechos y tortuosos. Por eso desde siempre a los niños se les ha llamado 'mocosos'”, añade.

Por último, las normas higiénicas durante la etapa infantil también “dejan mucho que desear” según el experto. “Los niños suelen cogerlo todo, se lo llevan todo a la boca, y esto provoca que se contagien más fácilmente”.

Si, además de todo esto, los padres de los niños fuman, el riesgo es mucho mayor. “Está científicamente demostrado que los hijos de padres fumadores sufren muchas más infecciones, sobre todo respiratorias”, asegura el pediatra. Si aún no lo has dejado intenta no fumar delante de los pequeños.
 
Cómo actuar ante la fiebre
La fiebre es el síntoma principal de la mayoría de infecciones y, de hecho, constituye el primer motivo de consulta en los servicios de urgencias y de pediatría. Pero no hay que olvidar que es un mecanismo de defensa que potencia el buen funcionamiento del sistema inmunitario. “Algunas temperaturas altas, por sí mismas, son capaces de destruir ciertos gérmenes e infecciones”, apunta Pou.

Entonces... ¿debemos intentar bajarle la fiebre al niño o es mejor que siga su propio curso? “Si la temperatura sube mucho o si el niño está muy incómodo se le puede dar un antitérmico, pero no siempre es necesario”, explica el doctor. En caso de fiebre recomienda:
  • No abrigues demasiado al niño. Hacerle sudar no sirve para nada.
  • Ofrécele agua y otros líquidos, para reponer su organismo de la deshidratación causada por la fiebre.
  • No le obligues a comer. La fiebre quita el hambre porque, en esos momentos, al organismo no le interesa que la sangre vaya al estómago: debe ir hacia el foco de infección. Si el niño no quiere comer, es mejor que no le fuerces.
  • Intenta que haga algo de reposo. Le ayudará a curar la infección.

Qué hacer frente a diarreas e infecciones de oído
Para evitar las otitis externas en los niños no debes limpiar sus oídos con bastoncillos de algodón. “La cera atrapa los gérmenes y protege los oídos frente a posibles infecciones”, comenta el pediatra. “Pueden limpiarse por fuera, pero es mejor no tocarlos por dentro”. Ten en cuenta, además, que los bastoncillos pueden irritar la zona y esto también favorece las infecciones.

La diarrea es otro de los trastornos frecuentes entre los más pequeños. El tratamiento se basa en la reposición de líquidos, pero no todas las bebidas son adecuadas. “Se deben utilizar sueros orales de farmacia. Los refrescos o bebidas energéticas para deportistas no sirven ya que, debido a su composición, favorecen aún más la diarrea”, afirma contundente el experto.

La dieta astringente tampoco parece ser una buena solución. Según Pou, “científicamente no cura y, además, al niño no le gusta. Lo que interesa en estos momentos es que el pequeño coma, y por eso se le debe dar lo que le apetezca”.


Fuente:
Conferencia “Resfriados, piojos, diarreas y otros problemas de salud relacionados con la escuela”, celebrada en el Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues de Llobregat, Barcelona).

Comentarios

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iDStress 08/02/2012

Qué interesante artículo, muy buenas ideas para curar la fiebre y la diarrea. Por cierto, me ha hecho reír la mención de por qué llamamos mocosos a los niños... Saludos

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